sábado, 21 de diciembre de 2013

 
 
UN LEGADO INAPRECIABLE
Sofía Flores
El reverendo padre vicentino José María Junquera nunca imagino la trascendencia de su ímpetu musical al dar origen a un coro infantil destinado a convertirse en un clásico navideño a través del tiempo.
Eran los años entre 1965-1966 cuando unos pequeños estudiantes del colegio vicentino Manuel Pardo de Chiclayo empezaron a dar pequeñas presentaciones con canticos navideños, muchos aun recordamos esos días, viéndolos en nuestros televisores de blanco y negro cantando bajo la batuta del padre Junquera.
 
Lo representativo de este coro, no solo es la interpretación de diversas canciones navideñas, sino el estilo en particular entre español y el folklor peruano, el padre Junquera encontró la fórmula mágica de combinar estos estilos, en primer lugar buscando en la voz de niños peruanos  interpretar temas con un matiz español, conservando también la belleza de algunos canticos de nuestra región andina  y a su vez manteniendo las tradicionales canciones navideñas como “noche de paz” entre otras.
 
Un trabajo minucioso, creativo y sensitivo  hecho realidad solo por el talento y dedicación del  padre Junquera, un español cuyo destino le hizo ser gestor de tan encomiable tarea,  ex director del colegio Manuel pardo de Chiclayo, ha plasmado un brillo perpetuo a través del tiempo en cada navidad.
 
De los niños hoy hombres podemos rescatar algunos nombres como Armando Martínez, Oscar Tafur, Rolando Málaga, Luis Sánchez, Chacho Navarro, entre los integrantes de este  emblemático coro, quienes tienen el privilegio de guardar en sus recuerdos momentos inolvidables de aquella época.
 
Los peruanos podemos sentirnos orgullosos de este clásico, es un regalo inapreciable, de unos niños y su maestro, recordémosle con gratitud y orgullo.
 
Hoy esperemos entre ellos un lazo inquebrantable  de amistad y solidaridad, expresiones selladas en sus canticos que nos adornan cada navidad.
 
GRACIAS MUCHACHOS!!!   
 
 
 


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